Honestamente, soy más de Rosalía y C. Tangana y cosas por el estilo, aunque al mismo tiempo le tengo respeto a Lucifer, por lo tanto el arte que ilustra las portadas de los álbumes de jebimetal, que tiene una larga y hermosa historia, siempre ha llamado poderosamente mi atención. Desde luego, no tengo ni repajolera idea de la diferencia que existe entre el death metal y el black metal y hasta ahora no sabía que hubiera bandas de melenudos en sitios como Mongolia: mi interés por este ámbito de la música se centra de forma casi exclusiva en las portadas; escuchar los discos me da miedo. Porque hay verdaderas maravillas espantosas que nos asaltan los ojos y nos conmueven el alma en esas portadas: las ilustraciones que decoran los discos de estas bandas suelen abundar en lo satánico, lo blasfemo, lo mórbido, lo sangriento, lo macabro, lo abominable y lo necrófilo. Y dado que hay un blog de Yahoo Tumblr (antes conocido como El Tumblr Que Molaba) que se encarga de recopilar por todos nosotros este tipo de mandanga para deleite de Saitan y sus acólitos, qué mejor que aprovecharse de ello vilmente y hacer una pequeña selección de las que más me gustan.
Empezamos por la portada del álbum Soul of Raven del grupo ruso de black metal Rancour. Se trata de más ni menos que de un detalle del cuadro Angustia del pintor franco-alemán August Friedrich Albretch Schenk:
Schenk nació en Alemania pero se arruinó y se nacionalizó francés, para triunfar como pintor en Portugal, y se especializaba en pintar fábulas, esto es, cuadros de animales que indican en realidad cosas sobre nosotros. Su obra maestra es este Angustia, una metáfora del más alegre buen rollo: miren el cordero muerto. Miren la mamá oveja balando desesperada. Miren la congregación de cuervos, aguardando.
Los estadounidenses Horseback, que se dedican a una cosa llamada folk-drone metal (a saber qué cojones es eso) también recurren a nuestros hermanos los animalillos, y a nuestra madre la Muerte, para la portada de su álbum Dead Ringers. La autora de tan curiosa ilustración es la polaca Aleksandra Waliszewska (Varsovia, 1976), una pintora de rabiosa actualidad, y no estaría de más saber un poco más sobre ella y sobre su mente perturbada.
Waliszewska utiliza una técnica conocida como pintura gouache. Dicha técnica se basa en acuarelas disueltas en agua, y su nombre procede del italiano guazzo, que derivó en el término francés gouache, "aguado". Aunque en sus inicios el arte de la polaca era más académico, inspirado en los artistas del Quattrocento como Piero Della Francesca o Giotto, luego empezó a desarrollar un estilo propio que podríamos denominar si nos ponemos melifluos como posgótico, con influencias de maestros de lo gótico como Hans Memling o Enguerrand Quarton, sin desdeñar atrocidades medievales como las de El Bosco y sombrías composiciones modernistas estilo Goya. Según Waliszewska, no hay simbolismo oculto en su arte, pese a que abundan los motivos diabólicos:
Y los gatos:
También suele pintar espantosas quimeras femeninas:
Cadáveres mutilados de mujeres:
Escenas de turbia sexualidad (atención, NSFW):
O de extrema violencia:
He aquí el arte de portada de Daniel Corcuera para el álbum Worshippers of Unheartly Perversions, de los suecos Bestiality, que le dan al trash y al black metal. Monstruos y cráneos a tutiplén, todo perfecto.
Llamándose Deicide no es de ser muy listo pensar que a estos norteamericanos practicantes del death metal y la blasfemia Dios Nuestro Señor no les cae especialmente bien. Cosa que demuestran con las imágenes elegidas para ilustrar su trabajo Once upon the Cross, cuya portada era este dibujo de Trevor Brown:
Y cuya contraportada era tal que así, también de Brown:
La hostia, amigos. El conjunto quedaba así de chulo:
Uno de los motivos fundamentales del arte jebi es por supuesto la cabra, más específicamente el macho de la especie: el cabrón. Este animal, asociado con lo pagano y de esa forma venerado, se transmutó en un ser maligno en cuanto los cristianos empezaron a controlar el relato en Europa, y como tal se utilizó para simbolizar al Enemigo. Satanás puede adoptar el aspecto de un macho cabrío, a veces erguido sobre sus patas traseras, ejerciendo de maestro de ceremonias en un aquelarre, pero también se le puede representar como un Bafomet. El Bafomet es uno de los emblemas más conocidos del satanismo y es básicamente un ídolo caprino con alas y tetas de mujer, deliciosamente transgénero y LGTB friendly. Por consiguiente, es de lo más natural que el arte jebitrón esté lleno de cabras y cabrones, se diría que es lo primero a lo que se recurre en caso de necesidad. Los chilenos Ghâst, por ejemplo, publicaron un álbum llamado cómo no Goat, e ilustrado con esta cabra épica de Zenaida Álfdís:
Y los practicantes de sludge metal Metalwound, oriundos de Florida y conocidos anteriormente como los Combatwoundedveteran, usan esta extraordaria ilustración de Vincent Locke para su reciente álbum Culero. Se trata sin duda de una de las mejores cabras demoniacas que jamás he visto: Iä, iä, Shub-Niggurath!
Otro símbolo que aparece a cascoporro en las portadas del metal es la calavera, más en concreto la calavera humana. En el álbum БЕЗГЛУЗДІСТЬ de los (curiosamente) norteamericanos blackmetaleros Krukh este motivo se combina con los tentáculos, en un contrastado blanco y negro obra del lovecraftiano y misterioso artista conocido como Karmazid:
El gran Timo Ketola ilustra el álbum Paracletus, de los franceses Deathspell Omega, que tocan algo llamado avant-garde metal. Se podría definir como una mutación serpentina llameante:
Ketola es legendario en el mundo del metal, por cierto. Es un finlandés ido de la olla pero con mucha mano para lo monstruoso y sus pesadillas grotescas iluminan prácticamente el noventa por ciento de las portadas de álbumes de black metal escandinavo de la última década. Hay muchas webs dedicadas a alabar su obra, pueden mirar por ejemplo aquí.
Los daneses Invocator tocan technical death metal, un subgénero dentro del subgénero del death metal que exige orejas de acero. Sus álbumes presentan dibujos de raros biomecanismos, como éste de Dean Seagrave para su álbum Weave of the Apocalypse:
Puede parecer algo naif, pero la imaginería usada por Vatra para ilustrar el álbum Split de los finlandeses Satanic Torment contiene lo mínimo que se le exige al black metal clásico: sangre, cabras, demonios, despellejamientos.
El grupo taiwanés de brutal death metal Heteradelphy tuvo las malas entrañas de recurrir al locuelo Paolo Girardi para su álbum titulado con alegre optimismo Inundated with Decomposed Torsos.
Paolo Girardi, ex practicante de lucha libre en la ciudad de Nápoles, fan declarado del jebimetal y desprovisto del sentido del olfato por su exposición reiterada a la trementina, tiene algo que otros ilustradores no tienen: una webcam conectada directamente con el Infierno. Para que se hagan una idea de la naturaleza de su persona, aquí tienen una foto suya posando en su no muy limpio cuarto de baño.
Anders Røkkum y uno de sus sensuales súcubos licuados ilustran por su parte el álbum 16-16 de los checos Goddes of Retribution. Al igual que los taiwaneses anteriormente mencionados estos tipos también tocan brutal, pero en este caso black y no death. Cuál es la diferencia solamente Belcebú lo sabe.
La clerigalla en general, nos referimos aquí a curas, monjes, monjas, papas y demás siervos de Jesucristo, recibe por sistema buenos sopapos en las portadas metaleras. Es una cuestión de principios, si un verdadero jebitrón entra alguna vez en una iglesia es para prenderle fuego. Hay una enorme cantidad de variaciones sobre este tema, y como ejemplo tenemos este dibujico de Gonçalves para el álbum Bloody Vengeance de los brasileños Volcano:
Un asqueroso y putrefacto cadáver que por algún motivo tiene pulso: así es como Jon Zing ilustra las sensaciones que los noruegos Kraanium quieren trasladarnos en su Slamchosis.
La portada de Antti Saikkonen para el Three-Faced Pilgrim de los finlandeses Alghazanth representa a dos cisnes trabados en un combate mortal. Pese a tratarse de un dibujo muy alejado de los aspavientos terroríficos más acordes con la mentalidad asolescente de los grupos metaleros, tengo que admitir que hay algo en él que me llena de desasosiego.
Referencias asatrú a cholón las de Morten Grønnegaard para el álbum Sword and Scythe de los daneses Rising. Lo que no es raro ya que Rising son daneses de la Dinamarca pagana y sus canciones suelen versar sobre lo cojonudo que sería que los vikingos volvieran y saquearan el Ikea. Cosa que me acabo de inventar, nunca en la vida he escuchado un tema de Rising, hulio.
Sigamos con dos grupos japoneses, porque los japoneses lo copian todo y el metal no iba a ser una excepción. Los Gotsu Totsu Kotsu se apropian culturalmente del death metal y para su álbum The Final Stand, con arte de portada del gaijin Velio Josto, recurren a una temática estilo ukiyo-e con samuráis, espadas y cabezas cortadas:
Pero casi prefiero esta deprimente maravilla de Eliran Kantor para el Heir to despair de Sigh. Nunca el death metal progresivo fue tan sutil:
Si eres argentino y tu objetivo vital es tocar death metal lo más mejor es que Santiago Caruso ilustre tu álbum, ya que Caruso es de la tierra, sabe un montón de ocultismo y otras mierdas chungas y tiene un estilo excepcional. Verbigracia, aquí tenemos la ilustración de Caruso usada en el Quimera de perfección de los boanarenses Avernal:
Llegamos al final, y para ello recurrimos a una perla oscura que corona esta galería de arte jebitrón. Una de cuyas variantes más extremas es lo que se podría denominar arte intestinal, dado que son los intestinos y otras tripas, más o menos desplegadas, y combinadas o no con otros motivos sanguinolentos, las que predominan a la hora de mostrar visualmente las delicias sonoras del grindcore. Un ejemplo estupendo es este dibujo Aditia Wardhana para el Gore 2.0 de un grupo de grindcore sudafricano que tiene por nombre el siguiente trabalenguas: XavlegbmaofffassssitimiwoamndutroabcwapwaeiippohfffX.
Esa ristra no es la clave del wifi del Señor de las Moscas, sino que es un acrónimo que según sus creadores significa Acidic Vaginal Liquid Explosion Generated By Mass Amounts Of Filthy Fecal Fisting And Sadistic Septic Syphilic Sodomy Inside The Infected Maggot Infested Womb Of A Molested Nun Dying Under The Roof Of A Burning Church While A Priest Watches And Ejaculates In Immense Perverse Pleasure Over His First Fresh Fetus (ya pueden respirar). No creo que sea necesario traducirlo: vagina, sífilis, sodomía, eyaculación, fetos frescos, etcétera, son términos típicos de la poesía grindcore que todos los muchachos y muchachas de bien conocen de sobra.
En resumidas cuentas, ojalá Rosalía tuviera portadas así, por la cabra negra de los mil retoños.






























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